Enfrentamiento armado en el Buen Ayre: intentaron robarle a un policía de la custodia de Cristina Kirchner

Un violento episodio se registró en la noche del jueves 18 de septiembre de 2025 sobre la autopista Buen Ayre, a la altura del kilómetro 2, cuando un sargento de la Policía Federal Argentina (PFA) fue interceptado por dos delincuentes que intentaron robarle su moto.

La víctima fue identificada como el sargento Carlos Alberto Carranza, de 47 años, numerario de la custodia de un exfuncionario y quien venía de cumplir servicio como custodio de la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el departamento ubicado en la calle San José 1111, en la Ciudad de Buenos Aires.

Carranza circulaba de civil a bordo de su motocicleta Honda CG 150 blanca cuando fue sorprendido por dos hombres en otra moto. El acompañante, que iba sin casco, lo amenazó con un arma de fuego y lo obligó a descender de su vehículo.

En ese momento, el efectivo se identificó como policía y extrajo su pistola reglamentaria Bersa Thunder. Allí se produjo un enfrentamiento armado con los asaltantes, quienes abrieron fuego contra el sargento antes de huir a pie hacia el parquizado lindero a la autopista, aprovechando la oscuridad.

A pesar de la intensidad del ataque, Carranza resultó ileso. En el lugar quedó abandonada la motocicleta utilizada por los delincuentes, la cual carecía de patente y no tenía visibles los números de motor ni de chasis.

Personal policial constató en la zona la presencia de manchas compatibles con sangre, lo que hace presumir que alguno de los asaltantes pudo haber resultado herido durante el intercambio de disparos.

La investigación quedó a cargo de la UFI N°6 de San Martín, con intervención de la Comisaría 4° de José León Suárez. Se están analizando cámaras de seguridad de la autopista y de los accesos para intentar dar con los delincuentes.

Fuentes de la investigación confirmaron que Carranza se encontraba franco de servicio y se retiraba de su puesto de custodia cuando fue sorprendido. Por protocolo, el arma reglamentaria la portaba aún estando fuera de servicio.

El hecho reaviva la preocupación por la inseguridad en el conurbano bonaerense y la peligrosidad de los ataques a personal policial, aun cuando se encuentran fuera de sus funciones.