Un trágico episodio ocurrido en la localidad de Ituzaingó conmociona por estas horas al barrio San Alberto, luego de que un joven de 20 años fuera asesinado a balazos en un presunto caso de gatillo fácil.
La víctima fue identificada como Juan C. L., estudiante de Ingeniería Industrial, quien regresaba a su casa junto a un amigo tras haber jugado un partido de fútbol.
El hecho ocurrió en la zona de Martín Rodríguez al 3600, a pocos metros de la calle Perdomo, donde ambos jóvenes fueron sorprendidos por un efectivo de la Policía de la Ciudad.
Según la investigación, el agente creyó que los jóvenes intentaban asaltarlo y efectuó varios disparos con su arma reglamentaria.
Como consecuencia del ataque, Juan C. L. recibió impactos de bala en el tórax y en la ingle, heridas que terminaron provocando su fallecimiento.
El joven fue trasladado de urgencia al Hospital Güemes de Haedo, pero los médicos no lograron salvarle la vida.
En el mismo episodio también resultó herido Daniel E. K., de 20 años, quien recibió un roce de bala debajo de la tetilla izquierda.
Afortunadamente, el segundo joven se encuentra fuera de peligro y ya fue dado de alta, según indicaron fuentes del caso.
Una vecina del barrio que fue testigo del momento posterior a los disparos relató la dramática escena que presenció.
De acuerdo con su testimonio, tras escuchar las detonaciones salió de su vivienda junto a su esposo para ver qué había ocurrido.
Al llegar al lugar observó a los dos jóvenes tendidos en el suelo mientras el agente les pedía a los vecinos que no se acercaran.
Según relató la mujer, uno de los chicos lloraba y explicaba que acababan de salir de jugar al fútbol.
La vecina también recordó el desesperado pedido de ayuda de la víctima.
“Decía que no se quería morir”, relató conmovida al describir los momentos de agonía del joven.
Ante la gravedad de la situación, su esposo utilizó un cinturón para intentar realizar un torniquete y contener la hemorragia.
De acuerdo con el testimonio, el agente incluso le habría pedido a una mujer que estaba con él que revisara a los jóvenes para comprobar si llevaban armas.
Sin embargo, los chicos solo tenían una botella de agua y un botinero.
El efectivo involucrado fue identificado como Lucas A. G., integrante de la División Especial de Tránsito de la Policía de la Ciudad.
Tras el hecho, el agente quedó detenido y a disposición de la Justicia.
La causa quedó en manos de la Unidad Funcional de Instrucción Descentralizada N.º 2 de Ituzaingó, a cargo de la fiscal M. A. B.
El policía está acusado de homicidio agravado, en un caso consumado, y tentativa de homicidio por el ataque al segundo joven.
Durante su indagatoria, el efectivo habría manifestado que pensó que iba a ser víctima de un robo.
Sin embargo, el acusado finalmente decidió no declarar ante la fiscalía.
Mientras avanza la investigación judicial, el caso generó una fuerte conmoción entre los vecinos del barrio.
La muerte de Juan C. L. reabrió el debate sobre el uso de armas por parte de las fuerzas de seguridad y los casos de presunto gatillo fácil.











