La despedida de un adolescente de 15 años terminó en un violento episodio en González Catán. El cortejo fúnebre, conocido como una despedida “tumbera”, derivó en disparos, agresiones contra efectivos policiales y cinco personas aprehendidas.
El adolescente había muerto el pasado 15 de agosto durante un hecho delictivo en González Catán. La investigación por ese episodio se encuentra bajo la órbita de los fiscales de Homicidios Diego Rulli y Claudio Fornaro.
Según la información policial, el joven falleció durante un enfrentamiento ocurrido cuando habría salido a cometer un robo. Días después, sus familiares y allegados organizaron un cortejo hacia el Cementerio de González Catán.
El episodio comenzó cuando efectivos del Comando de Patrullas Sur y del Grupo Táctico Operativo fueron alertados por detonaciones en inmediaciones de Scarlatti y Fernández.
Al llegar, los policías encontraron numerosas motocicletas que se desplazaban hacia el cementerio. Algunos participantes realizaban maniobras peligrosas y, según los testimonios recogidos, efectuaban disparos al aire.
Además, durante el desplazamiento del cortejo se habría producido la sustracción de una motocicleta Honda XR 190 blanca.
La presencia policial provocó tensión entre los participantes. La situación terminó escalando cuando los efectivos llegaron al cementerio.
En el lugar se presentó un hombre que manifestó ser el padre del adolescente fallecido.
Se trataba de Gabriel Luis Herrera, de 39 años. Mientras dialogaba con los policías, una pistola calibre .380 cayó de entre sus prendas.

El arma tenía numeración de serie y llevaba dos municiones. Los efectivos procedieron a secuestrarla y aprehendieron al hombre.
La intervención quedó en manos del fiscal Adrián Arribas, quien dispuso la aprehensión de Herrera por portación ilegal de arma de fuego de guerra y ordenó las diligencias correspondientes.

La situación se volvió todavía más grave cuando familiares y allegados comenzaron a insultar y arrojar elementos contundentes contra los efectivos.
Ante la agresión, los policías debieron utilizar escopetas para repeler el ataque. Se efectuaron cinco detonaciones con munición antitumulto.
En medio del repliegue, los uniformados observaron a dos jóvenes que circulaban en una Corven Energy 110.
Uno de ellos descendió del rodado y habría efectuado una detonación de arma de fuego antes de escapar. Tras un breve seguimiento, ambos fueron alcanzados.
Los aprehendidos fueron identificados como Yulián Gastón Marcley, de 16 años, y Ian Tobías Chávez, de 15.
Además de Herrera, Marcley y Chávez, fueron aprehendidos Agustín Ariel Martínez, de 17 años, y Thaiel Eugenio Fontana, de 15.
Durante el operativo se secuestraron nueve motocicletas.
Entre ellas había una Corven Energy 110 con pedido de secuestro activo desde el 28 de julio de 2026, solicitado por la Comisaría 5.ª de San Alberto.
También fueron incautadas una Honda GLH 150, una Keller 110, una Gilera Voge DS800, varias Honda Wave, una Mundial 110, una Gilera Smash y una Motomel 110.
Los investigadores deberán establecer la procedencia de cada rodado y determinar si alguno fue utilizado en otros hechos delictivos.
La causa generó distintas intervenciones judiciales.
Por un lado, los fiscales de Homicidios Diego Rulli y Claudio Fornaro llevan adelante la investigación relacionada con la muerte del adolescente ocurrida el 15 de agosto.
Por otro lado, el fiscal Adrián Arribas intervino ante el hallazgo del arma durante el cortejo y dispuso la aprehensión del padre del fallecido.
Respecto de los adolescentes, tomó intervención la Fiscalía de Menores, a cargo del Dr. Germinario.
Para Chávez y Marcley se dispusieron actuaciones por resistencia a la autoridad, encubrimiento y abuso de arma.
En tanto, Martínez y Fontana quedaron imputados por resistencia a la autoridad.
El procedimiento policial permitió detener a cinco personas, secuestrar un arma de fuego y sacar de circulación nueve motocicletas, una de ellas con pedido de secuestro activo.










