El estruendo fue tan intenso que muchos vecinos pensaron que se trataba de algo mucho más grave ya que durante varios minutos reinó la confusión.
Personas que se encontraban en sus viviendas relataron que sintieron vibraciones en puertas y ventanas, mientras que otros aseguraron haber escuchado un “estallido seco” que los obligó a salir a la vereda para ver qué estaba ocurriendo.
El nerviosismo aumentó con la llegada de móviles policiales, autobombas y ambulancias, cuyos ruidos de sirenas rompieron la tranquilidad habitual de la mañana.
En distintas cuadras, vecinos comenzaron a intercambiar mensajes y llamados telefónicos intentando entender el origen del estruendo.
Algunos frentistas manifestaron temor ante la posibilidad de que se tratara de una explosión mayor o de un hecho de inseguridad.
La circulación de patrulleros y unidades de emergencia reforzó esa sensación de alarma inicial.
En redes sociales y grupos vecinales también comenzaron a multiplicarse las consultas de personas que habían escuchado la detonación, muchas de ellas desde puntos alejados del epicentro.
Con el correr de los minutos y a medida que la situación fue controlada, la preocupación comenzó a disiparse, aunque el susto quedó instalado entre quienes vivieron de cerca el episodio.
La fuerte presencia de efectivos y personal de emergencia en la zona fue clave para contener la situación y llevar tranquilidad a los vecinos, que durante un breve lapso atravesaron momentos de tensión e incertidumbre.











