
Allanamientos y detenciones
Los procedimientos fueron realizados ayer por detectives de la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Morón. En una vivienda ubicada en Villa Libertad, detuvieron a las cuatro personas y secuestraron 35,5 gramos de marihuana dispuestos en 25 sobres, 196,6 gramos de cocaína acondicionados en 334 sobres, otro paquete con 1,9 gramos de sustancia de corte, tres teléfonos celulares y 251,700 pesos.
También en otra vivienda ubicada en Juan de Garay al 2900 -señalada como punto de venta- se incautaron 1,9 kilogramos de marihuana y 540 envoltorios de cocaína -con un peso de 328,05 gramos-, 262.000 pesos, un cuaderno con información de interés para la causa, un plato y cucharas con vestigios de estupefacientes, tres balanzas, dos rollos de bolsas, tres cintas. aisladoras, una caja plástica con recortes de nailon y bolsas de láminas separadoras, todos los elementos empleados para el fraccionamiento.

Además de los estupefacientes, se incautaron balanzas y material para embalar las drogas. Foto: Policía de la Provincia de Buenos Aires.
La investigación
La causa se inició el 9 de junio pasado por una denuncia anónima recibida en la Delegación Departamental de Investigaciones del Tráfico de Drogas Ilícitas de Morón de la policía bonaerense. La misma mencionaba la existencia de un grupo compuesto por cuatro personas que comercializarían drogas en distintos domicilios de William Morris, partido de Hurlingham.
Allí también se señalaba como líder de la organización a una mujer apoyada “la tía”, quien venía del partido bonaerense de San Martín y tendría arresto domiciliario. También se identificaba a otras mujeres apodadas “Jéssica” y “Flaca”, como sus colaboradoras en la adquisición de la droga, que era comercializada al menudeo en puntos de venta supervisados por el hombre detenido.

En este contexto, la Fiscalía Federal de Hurlingham encomendó una serie de tareas de investigación los efectivos policiales, que permitieron identificar a las personas ahora detenidas y corroborar movimientos compatibles con la venta de drogas.
Así se descubrió el constante arribo de personas que hacían rápidos “pasamanos” de dinero por envoltorios de nailon blanco -algunos de los cuales consumían en las inmediaciones- y la presencia de vendedores que oficiaban de “satélites” en la zona. Sin embargo, era difícil acercarse a los puntos de venta, por la constante vigilancia de algunos de los miembros de la organización.
En virtud de ello, el fiscal Marquevich le requirió al juez Culotta la intervención de un “agente revelador”, que fue aceptada aunque, al momento del procedimiento, se dejó sin efecto por el alto riesgo que implicaba para algún oficial ingresar a alguno de los kioscos. El magistrado sí otorgó el allanamiento de los cuatro domicilios denunciados, la detención de las personas que allí se encontraran y el secuestro de sustancias y objetos de interés para la pesquisa.








