Montó un falso asalto en Hurlingham y terminó imputado: las cámaras lo delataron

Dijo que lo habían encañonado y obligado a manejar varias cuadras, pero los registros de seguridad demostraron que nunca perdió el control de su vehículo. El joven, oriundo de Pilar, quedó acusado por falsa denuncia

Un episodio insólito quedó al descubierto en el partido de Hurlingham, donde un joven terminó involucrado en una causa penal tras denunciar un robo que jamás ocurrió.

Todo comenzó cuando el hombre se presentó en la comisaría 3ª de William Morris para relatar que había sido víctima de un violento asalto a mano armada.

Según su versión, se había detenido frente a un kiosco para realizar una compra rápida y, al regresar a su Volkswagen Suran gris, fue interceptado por dos sujetos.

Siempre de acuerdo a su testimonio, uno de ellos exhibió un arma de fuego y lo obligó a volver al volante.

Aseguró que fue llevado contra su voluntad durante unas siete cuadras, hasta que finalmente lo hicieron descender del vehículo y escaparon con el auto.

El relato, en apariencia grave, despertó sospechas desde el primer momento entre los efectivos que tomaron intervención.

Había inconsistencias en su declaración y, además, ningún testigo respaldaba lo ocurrido, pese a que el supuesto ataque habría sucedido frente a un comercio y en pleno horario diurno.

Ese detalle resultó clave para que los investigadores profundizaran las averiguaciones.

Como primera medida, se solicitó el relevamiento de cámaras de seguridad públicas y privadas ubicadas en la zona.

Las imágenes obtenidas marcaron un punto de quiebre en la investigación.

En los registros se observa con claridad que el joven ingresó a Hurlingham conduciendo su propio vehículo.

Minutos más tarde, también quedó filmado retirándose por avenida Roca rumbo a San Miguel, siempre al mando del mismo auto.

Nunca hubo terceros, ni amenazas armadas, ni privación de la libertad.

El conductor era la misma persona durante todo el recorrido, incluso con una musculosa blanca coincidente con la descripción que él mismo había aportado.

Con esa prueba objetiva, la hipótesis del robo quedó completamente descartada.

A partir de los datos aportados en la denuncia, una comitiva policial se trasladó hasta Pilar, localidad de origen del acusado.

Allí, los efectivos encontraron el Volkswagen Suran estacionado en las inmediaciones de su vivienda.

El vehículo estaba en perfecto estado y sin signos de violencia.

Frente a ese hallazgo, el joven fue aprehendido por disposición del fiscal Claudio Oviedo, titular de la UFI N° 5 de Morón, que quedó a cargo del expediente.

Durante el procedimiento, los policías golpearon la puerta del domicilio y fue la propia pareja del imputado quien entregó las llaves del rodado.

Pese a la contundencia de las pruebas, el acusado nunca reconoció haber mentido ni se quebró ante la evidencia.

Para la Justicia, sin embargo, el cuadro es claro: se trató de una denuncia falsa realizada de manera consciente.

El joven quedó imputado por el delito de falsa denuncia, previsto en el artículo 245 del Código Penal, que contempla penas de dos meses a un año de prisión.

Tras cumplirse las diligencias de rigor, recuperó la libertad, aunque continuará vinculado a la causa mientras avanza el proceso judicial.

Entre las hipótesis que analizan los investigadores aparece la posibilidad de que haya intentado cobrar el seguro del vehículo.

Si bien ese extremo aún no fue confirmado, no es una línea que se descarte dentro de la investigación.

Desde fuentes judiciales remarcaron que este tipo de maniobras no solo constituyen un delito, sino que también generan un desgaste innecesario en los recursos policiales.

Cada denuncia falsa implica tiempo, personal y medios que podrían destinarse a hechos reales y víctimas verdaderas.

El caso vuelve a poner en primer plano la importancia del sistema de cámaras de seguridad, que en pocas horas permitió reconstruir el recorrido completo del vehículo.

Gracias a esas imágenes, una historia armada quedó expuesta rápidamente.

Lo que empezó como un supuesto robo a punta de pistola terminó convertido en una causa penal por falsa denuncia.

Un episodio que deja al descubierto hasta dónde pueden llegar algunas personas y que ahora será evaluado por la Justicia, mientras el imputado deberá responder por haber intentado engañar al sistema.