Escándalo en Morón: familias denuncian que el colegio Monseñor Solari dejó a alumnos sin vacante por deudas de cuotas

Padres aseguran que, aun pagando lo adeudado en 2026, el establecimiento no renovará las vacantes de sus hijos. Entre los casos hay familias con chicos que asisten desde jardín de infantes. Una madre que atraviesa un tratamiento oncológico relató el duro momento y cuestionó la respuesta de un religioso del colegio.

Un fuerte reclamo de familias estalló en las últimas horas contra las autoridades del colegio Monseñor Tomás Solari, ubicado en el partido de Morón y dependiente del Obispado local. Padres y madres denunciaron que la institución decidió no renovar las vacantes de estudiantes para el ciclo lectivo 2026 debido a deudas acumuladas por cuotas durante el año pasado.

La situación generó sorpresa, angustia e indignación en parte de la comunidad educativa. Según relataron las familias afectadas, se enteraron de la decisión recién en los últimos días, cuando el ciclo lectivo ya estaba comenzando y muchos alumnos deberían haber iniciado las clases en Primaria o Secundaria.

De acuerdo con los testimonios, varios padres se acercaron a regularizar su situación económica o a consultar el monto de las deudas. Sin embargo, aseguran que al momento de pagar o intentar acordar un plan de pago se encontraron con una respuesta inesperada: la vacante de sus hijos ya no sería renovada para este año.

“Por más que se pongan al día, tendrán que buscar otra escuela porque la vacante no se renovará”, fue la respuesta que, según denuncian, recibieron de parte de la institución. Esa comunicación cayó como un balde de agua fría para familias que, en muchos casos, llevan años formando parte de la comunidad educativa del establecimiento.

Uno de los testimonios más duros es el de Laura, madre de tres chicos que asisten al colegio desde el jardín de infantes. Dos de ellos cursan la secundaria y el menor debería haber comenzado el nivel primario esta semana, algo que finalmente no pudo hacer debido a la situación.

La mujer contó que se encuentra atravesando un complejo momento personal debido a problemas de salud. Durante el año 2025 debió someterse a dos cirugías vinculadas a un tratamiento oncológico, lo que alteró significativamente la economía y la dinámica familiar.

Según explicó, esa situación fue uno de los factores que provocó el atraso en el pago de las cuotas escolares. Sin embargo, asegura que en ningún momento se le informó que la consecuencia de esa deuda sería la pérdida de la vacante para sus hijos.

“La deuda llegó a alrededor de 1.800.000 pesos y ni siquiera sabíamos exactamente cuánto debíamos porque no nos habían precisado el monto total”, explicó la madre al relatar lo ocurrido.

Laura contó que intentó acercarse al colegio para regularizar la situación económica y encontrar una solución que permitiera a sus hijos continuar con su trayectoria educativa dentro del establecimiento.

Sin embargo, sostiene que al momento de presentarse para pagar se encontró con la noticia de que sus hijos ya no tenían lugar en el colegio para el ciclo lectivo 2026, una situación que la dejó completamente desconcertada.

“Estamos en marzo y ahora tengo que salir a buscar escuela para mis tres hijos. Ellos van ahí desde jardín y de un día para el otro se quedan sin su lugar”, expresó con angustia.

La madre remarcó además que el impacto no es solamente administrativo o económico, sino también emocional para los chicos, que perderían el vínculo cotidiano con sus compañeros y docentes.

“Mis hijos tienen ahí a sus amigos, su mundo. Crecieron en ese colegio. De repente tener que irse a otro lugar es muy duro para ellos”, explicó.

En el caso de su hija mayor, incluso ya se encuentran pagando el viaje de egresados que se realizará el próximo año, lo que vuelve todavía más confusa la decisión de la institución.

Otro punto que generó fuerte malestar entre las familias fue la respuesta que, según relatan, les habría dado el religioso a cargo de la dirección del establecimiento cuando plantearon su situación.

De acuerdo con el testimonio de Laura, durante una conversación sobre las deudas y la continuidad de los alumnos, el fray habría afirmado que “deber es un pecado”.

La frase generó indignación entre varios padres, quienes esperaban una actitud más comprensiva por parte de una institución educativa de carácter religioso.

“Al ser una escuela católica uno espera empatía y comprensión. Nadie se endeuda porque quiere, muchas veces hay situaciones personales o familiares detrás”, señalaron algunos de los padres afectados.

La preocupación se multiplicó entre las familias cuando comenzaron a compartir sus experiencias y descubrieron que no se trataba de casos aislados, sino que varios alumnos se encontraban en una situación similar.

Frente a este panorama, los padres comenzaron a organizarse para realizar un reclamo conjunto y exigir respuestas a las autoridades del establecimiento.

En paralelo, también iniciaron gestiones ante distintos organismos para intentar encontrar una solución al conflicto que permita que los estudiantes puedan continuar en el colegio.

Según explicaron, algunos padres se acercaron al Municipio de Morón para plantear la problemática y solicitar intervención institucional.

Otros intentaron comunicarse con autoridades del Obispado de Morón, del cual depende el colegio Monseñor Solari, con el objetivo de exponer la situación y pedir una revisión de la decisión.

También realizaron consultas ante la Jefatura Regional de Inspección de la Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires.

Sin embargo, hasta el momento aseguran que no obtuvieron respuestas concretas que permitan resolver el problema.

Mientras tanto, los días pasan y varios alumnos continúan sin poder iniciar el ciclo lectivo, lo que incrementa la angustia de las familias.

Ante la falta de definiciones, los padres analizan realizar una protesta frente al establecimiento educativo en los próximos días para visibilizar el conflicto.

La posible manifestación se llevaría a cabo el lunes, coincidiendo con el inicio del ciclo lectivo en el nivel secundario.

El objetivo del reclamo, aseguran, no es generar confrontación sino lograr que las autoridades reconsideren la decisión y permitan que los chicos continúen estudiando en la institución donde crecieron.

“Lo único que queremos es una solución para que nuestros hijos puedan terminar su escolaridad con sus compañeros”, concluyeron las familias que impulsan el reclamo.