Un episodio cargado de dramatismo y máxima tensión se vivió este jueves en la localidad de San Justo, partido de La Matanza, cuando un hombre armado se atrincheró dentro de una camioneta y amenazó con quitarse la vida, generando pánico entre vecinos y comerciantes de la zona.
El hecho ocurrió en un estacionamiento privado ubicado en la intersección de las calles Entre Ríos y Perú, donde personal policial arribó tras un llamado de alerta que advertía sobre una situación crítica en desarrollo. Al llegar, los efectivos constataron la presencia de una camioneta Ford EcoSport, con un masculino sentado en el asiento del conductor.
Según indicaron fuentes oficiales a Oeste Noticias, el individuo se encontraba encerrado dentro del vehículo, con puertas y ventanillas cerradas, mientras esgrimía un arma de fuego tipo revólver, manifestando de forma reiterada su intención de atentar contra su propia vida.
La escena rápidamente se volvió caótica. Testigos ocasionales observaron cómo el hombre gritaba desde el interior del rodado, mientras los uniformados intentaban contener la situación y evitar un desenlace trágico. La tensión aumentó con el paso de los minutos.
En medio del operativo, se hizo presente en el lugar E. D, de 76 años, quien se identificó como abuela del sujeto. La mujer, visiblemente alterada, declaró ante el personal policial que su nieto es paciente psiquiátrico y que momentos antes la había obligado a concurrir al Banco Provincia para solicitar un préstamo.
La denunciante también refirió que fue agredida por el causante, lo que sumó mayor gravedad al episodio y encendió las alarmas de las autoridades judiciales y sanitarias. La situación fue inmediatamente comunicada a la UFI Nº 8 Departamental.
Ante la complejidad del cuadro, la fiscal interviniente, Dra. Núñez, dispuso una serie de medidas urgentes: preservar el lugar del hecho, evacuar preventivamente la zona y comisionar personal de fuerzas especiales, además de un mediador especializado en crisis.

El operativo generó un importante despliegue policial y mantuvo en vilo a todo el sector, con calles parcialmente cortadas y vecinos observando con preocupación el desarrollo de los acontecimientos.
Fuentes cercanas al caso indicaron que la prioridad absoluta fue proteger la vida del implicado y de terceros, evitando cualquier acción que pudiera desencadenar un desenlace fatal.
El episodio volvió a poner en agenda la problemática de la salud mental, la falta de contención adecuada y los riesgos que se generan cuando situaciones personales extremas derivan en hechos de alto impacto público.
La investigación continúa bajo la órbita judicial, mientras se aguardan novedades oficiales sobre la resolución del caso y el estado del involucrado.











